DIETAS BASADAS EN EL ÍNDICE GLUCÉMICO

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En muchas ocasiones no ganamos peso porque comamos demasiado sino porque consumimos los alimentos equivocados. Mediante éstas dietas se pretende conseguir el peso deseado a la misma vez que aprendemos a comer. Para que se entienda un poco, en índice glucémico es la cantidad de glucosa que pasa a la sangre después de haber ingerido un alimento con carbohidratos. La glucosa en sangre hace que el páncreas produzca insulina, ésta capta la glucosa y la introduce en las células donde se metaboliza para obtener energía.

 

Al consumir alimentos con alto nivel glucémico nuestro páncreas producirá una gran cantidad de insulina que captará toda la glucosa que dará lugar a un estado de hipoglucemia (lo que nos produce la sensación de hambre, el deseo de consumir azúcar…). La repetición frecuente de esta conducta puede derivar en un mal funcionamiento del páncreas, de tal forma éste segrega con carácter habitual más insulina de la que necesitamos, entrando en el círculo vicioso de, mayor cantidad de glucosa acumulada en la células que el cuerpo almacena en forma de grasa, con la consecuente ganancia de peso. No son dietas hipocalóricas , es decir, no se basan en la restricción de calorías, así pues, no habrá que ir contando  las calorías que ingerimos ni las cantidades de alimento.

 

Están basadas en estudios que demuestran que una dieta hipocalórica no es sostenible en el tiempo, ya que nuestro metabolismo se adapta al ayuno al que le estamos sometiendo y cada vez necesita menos calorías para realizar las actividades diarias. Ésta es la causa por la que cuando comenzamos a comer con “nuestra” normalidad recuperamos el peso perdido e incluso algunos kilos de más. Las dietas basadas en índice glucémico se componen de dos fases: la pérdida rápida de peso y la fase de control. En la primera fase elegiremos alimentos con un I.G. inferior a 35, de ésta manera nos aseguraremos la pérdida de peso (pan integral, cereales integrales, queso, yogur, lentejas, alubias, guisantes, berenjenas, calabacín, manzana, naranja, pera…). Distribuiremos éstos alimentos según las necesidades de nuestro organismo a lo largo del día (crono-nutrición), aprenderemos a alimentarnos con una dieta variada e incluso nos permitiremos caprichos. En la fase de control, cuando hayamos conseguido nuestro peso deseado, iremos introduciendo alimentos con un I.G. de hasta 50 de manera que consigamos mantener el peso en el tiempo y no se produzca el odiado efecto “yo-yo”. Terminado el proceso, nos basaremos  en la glucemia media de las comidas (la suma del I.G. de las comidas) de ésta manera  el páncreas segregará la insulina correcta para cada glucemia.

 

Estaremos bien alimentados y sanos, previniendo diabetes, colesterol y enfermedades cardiovasculares, y mantendremos el peso que hayamos perdido.

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