DIETAS HIPOCALÓRICAS

< Volver Atrás

Un clásico.

Quizá una de las menos divertidas y con la que,  aunque no en todos los casos, se puede pasar algo de hambre, pero demandada por algunos y que, sin duda alguna, adelgaza. Ahora bien, no debe ser mantenida mucho tiempo por dos motivos.

 

Primero, para no conseguir una ralentización de nuestro metabolismo. Como explicamos en el apartado de las dietas basadas en el índice glucémico, hay estudios que demuestran que una dieta hipocalórica no es sostenible en el tiempo, ya que nuestro metabolismo se adapta al ayuno al que le estamos sometiendo y cada vez necesita menos calorías para realizar las actividades diarias. Esa es la causa por la que, cuando comenzamos a comer con normalidad, si no aumentamos al mismo tiempo nuestro gasto calórico con un incremento de la actividad física, recuperamos el peso perdido e incluso algunos kilos de más.

Y segundo, y peor si cabe, a diferencia de lo que ocurre con el cuerpo, nuestra mente no se adapta en absoluto, y esa restricción constante de alimentos que nos gustan y deseamos nos crea una mayor ansiedad por los mismos que produce a veces el efecto contrario al buscado y acabamos de nuevo dándonos un “atracón”, con el posterior remordimiento y castigo con más restricciones, y vuelta a empezar, con efectos psicológicos que en muchas ocasiones son devastadores.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR