HIMENOPLASTIA

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La himenoplastia, himenorrafia o cirugía de reconstrucción del himen,  es la restauración quirúrgica del himen.

 

Qué es el himen y para qué sirve

 

El himen es una membrana cutaneomucosa que separa parcialmente la vagina del vestíbulo vaginal, resto embriológico que queda de la formación del aparato genital femenino que ocurre a lo largo del tercer mes de embarazo.

 

Con la salvedad de la dudosa protección frente a infecciones que pudiera ofrecer durante la infancia de la mujer, por más que se ha buscado no se le ha encontrado ninguna función al himen.

 

Tiene de hecho una presencia mínima en los libros de anatomía y medicina.

 

Su importancia parte del significado que se le ha dado a lo largo de los tiempos como símbolo de pureza, y que sigue hoy más vigente que nunca en culturas y religiones que dan un gran valor a la virginidad femenina.

 

Pero es un símbolo erróneo de virginidad, pues, como vamos a ver, puede desde no existir (algunas  mujeres nacen sin himen), hasta no romperse (himen complaciente), o no sangrar porque estén poco vascularizados. Y, claro está, se pueden mantener relaciones sexuales manteniendo intacto el himen.

 

Tipos de himen

 

Existen diferentes tipos de himen según su grosor, consistencia y sobre todo forma.

 

En cuanto a la forma, el más frecuente es el anular, con forma de diafragma o de anillo, pero existe una gran cantidad de formas entre las que destacan el semilunar, labiado, tabicado, cribiforme o franjeado entre otros.

 

En cuanto a su permeabilidad existe el himen microperforado, que presenta una abertura mínima, y el himen imperforado, que en realidad es una malformación que se suele diagnosticar durante la adolescencia al aparecer las primeras menstruaciones que quedan retenidas en vagina y que obliga a una himenotomía o apertura quirúrgica del himen. En contraposición puede existir un himen dilatado, un himen cuya apertura es grande aun estando intacto.

 

En cuanto a la consistencia, existen hímenes muy fibrosos o duros, a veces llamados “himen en tabla”, que ocasionan un gran dolor a la penetración hasta el punto que puede hacerla imposible y que en ocasiones se confunde con un vaginismo. Al igual que el himen imperforado requiere de una himenotomía, o incluso a veces una himenectomía o extirpación del hímen.  Y  existe el caso contrario, el llamado himen complaciente o himen dilatable, muy elástico, que  se distiende sin dañarse y que por lo tanto no sangra durante la penetración y hace imposible concluir si ha habido penetración o no previa en una valoración medicolegal.

 

EL OBJETIVO

 

El objetivo es restaurar la membrana himeneal de forma que durante el siguiente coito pueda romperse de nuevo y producir sangrado.

 

LA MOTIVACIÓN

 

Las motivaciones suelen ser religiosas, étnicas o culturales.

 

Las mujeres casi siempre solicitan la himenoplastia para poder recuperar o conservar la relación con su familia, poder acceder a un matrimonio e incluso en ocasiones a conservar la propia vida. En estos casos casi siempre la mujer va a tener que pasar por valoración medicolegal en su país de origen.

 

Existen casos en los que, siendo también la  motivación cultural o religiosa, la mujer lo hace con conocimiento del marido al que se lo ofrece como un obsequio, mujeres por ejemplo que han tenido un matrimonio previo y se han separado o han quedado viudas.

 

En menos casos la himenoplastia se solicita tras una agresión sexual a una mujer virgen como apoyo a la recuperación psicológica.

 

También se dan casos de venta de virginidad en el contexto de la prostitución.

 

Más información en nuestro artículo “¿Se puede recuperar la virginidad? 

 

LA CIRUGÍA

 

            Técnicas

 

Existen diferentes técnicas quirúrgicas para reconstruir el himen, tanto de cirugía convencional como realizada con láser de CO2.

 

La más sencilla es la restauración con las propias carúnculas mirtiformes, que son los restos desgarrados del himen. También es la cirugía más frágil, siendo mayor su índice de fracasos y menor la posibilidad de  sangrado. Para poder realizarla se requiere la existencia de unas carúnculas himeneales grandes y gruesas. Suele elegirse como técnica cuando  el coito oficial está muy cerca.

 

Se puede realizar una plastia con colgajo de epitelio vaginal.

 

Otra técnica es la sutura en doble capa del himen previamente disociado.

 

Pero existen muchas más.

 

Duración y anestesia

 

Suele ser una cirugía sencilla, que se puede realizar con anestesia local y de unos 30 o 40 minutos de duración.

 

Postoperatorio

 

Se recomienda reposo relativo durante 24 o 48 horas y no realizar esfuerzos durante una o dos semanas después.

 

Se considera que hay una cicatrización definitiva entre uno y tres meses tras la cirugía.

 

SIN CIRUGÍA

 

Se puede recurrir a una medida temporal y no quirúrgica como el alloplant, biomaterial que se inserta en la entrada de la vagina y que con el coito se desgarra y sangra imitando a un himen íntegro.

 

El problema es que este tipo de dipositivos está prohibido en muchos países e incluso en algunos penados con la muerte.

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