VAGINISMO. TOXINA BOTULÍNICA

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El vaginismo es la contracción involuntaria y dolorosa de la musculatura vaginal en respuesta a su estimulación de forma que imposibilita de forma total o parcial su penetración, lo que condiciona tremendamente las relaciones sexuales.

 

Puede ser un vaginismo primario si ha existido desde la primera vez que se ha intentado una penetración o  vaginismo secundario si previamente se habían tenido relaciones completas sin problema.

 

Importancia de un buen diagnóstico

 

Existen otras situaciones que es fácil confundir con un vaginismo, como es el caso de  alteraciones patológicas del himen respecto a su consistencia, himen rígido “en tabla o de madera”, o respecto a su forma como un himen tabicado, ya que cursan con dolor durante la penetración, pero cuyo tratamiento es quirúrgico (cirugía convencional o láser de CO2).

 

Una confusión con respecto a una u otra patología puede retrasar o impedir el tratamiento de forma adecuada con resultados nefastos para la vida sexual y personal de la mujer que lo padece.

 

Más información en nuestro artículo “Vaginismo, no todo es lo que parece”

 

Tratamiento

 

Aunque puede ser multifactorial, su causa es fundamentalmente psicológica, por lo que el abordaje terapéutico se debe hacer de entrada desde la psicoterapia.

 

En el momento que el psicoterapeuta considere adecuado, es conveniente ir haciendo un acercamiento a la penetración vaginal.

 

Para ello se han usado tradicionalmente dilatadores vaginales, y hoy se está empleando cada vez más la infiltración de toxina botulínica en la musculatura vaginal afectada.

 

La toxina botulínica, mal llamada botox, al igual que cuando se infiltra en cualquier otro músculo del cuerpo, interrumpe la información en la placa nerviosa, de forma que el músculo infiltrado no se contrae o se contrae más débilmente, con lo que rompemos el círculo vicioso de contracción-dolor-miedo-más contracción.

 

Sus efectos son transitorios, de entre 4 y 6 meses de duración, por lo que está claro que es una terapia coadyuvante, introducida en el momento adecuado, a la terapia psicológica en el vaginismo, y que, sin esta, no tiene valor.

 

Normalmente es suficiente con una sesión, pero dependerá de la gravedad y tipología de cada caso.

 

 

Más información en nuestro artículo “Vaginismo, un problema con solución”

 

 

Otras indicaciones de toxina botulínica en ginecoestética

 

Aunque el vaginismo es la indicación de toxina botulínica más conocida en ginecología estética y funcional, también se emplea en otras situaciones como:

 

  • Ciertos tipos de incontinencia urinaria
  • Vejiga hiperactiva
  • Vulvodinia
  • Dolor pélvico crónico

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