Labioplastia, moda o derecho

Se llama labioplastia a la corrección quirúrgica de los labios de la vulva, tanto los menores como los mayores, si bien, por frecuencia, casi siempre se refiere a los menores.

 

La labioplastia de labios menores, también llamada ninfoplastia  siempre se hace de reducción, o sea para dejarlos más paequeños, mientras que la de labioplastia de labios mayores, aunque la mayoría de las veces se hará de reducción, también se puede hacer de aumento, si bien para esta corrección estética casi siempre se elige una corrección no quirúrgica que es hacer un implante de relleno.

 

Por qué hacerse una labioplastia

 

Partimos de la base de que la normalidad, especialmente en este campo, no existe. No existe la vulva perfecta como no existe la nariz perfecta, ni las mamas perfectas.

 

Existe el bienestar con uno mismo, la satisfacción con el propio cuerpo.

 

Los cánones de belleza varían en el tiempo y con la cultura en la que se viva. Ahí están las venus de Rubens con su celulitis como canon de belleza de su tiempo. Y hoy en día hay tribus africanas que utilizan mecanismos de tracción para agrandar los labios menores y aumentar con ello el atractivo sexual de la mujer.

 

En nuestro tiempo y en el mundo occidental el modelo de belleza que impera es el de unos labios menores simétricos pequeños, que apenas asomen por el borde exterior de los mayores. Pero no a todo el mundo le gustan así.

 

El deseo de las mujeres por cambiar el aspecto de su vulva no es nuevo. Existen referencias históricas muy antiguas al respecto.

 

Pero lo que está claro es que un aspecto de nuestro físico que no nos agrada puede llegar a afectarnos psicológicamente de forma negativa mermando nuestra autoestima. Y los genitales no son menos, pudiendo en este caso además afectar de manera importante a nuestra esfera sexual.

 

Y existen aspectos funcionales relevantes que tienen que ver con el tamaño de los labios.

 

En el caso de los labios menores, cuando alcanzan un determinado tamaño, su localización externa a los labios menores puede ocasionar molestias por sequedad, roce con la ropa interior, especialmente al hacer deporte. Muchas mujeres refieren incluso que interfieren en la colocación de los tampones o la copa vaginal. Y algunas le resulta incluso doloroso el volumen de los mismos en situaciones como montar en bici, moto o caballo. Todo esto les hace evitar expresamente ropa ajustada y a ocultarse en ropa de baño.

 

En contraposición, unos labios mayores pequeños o atróficos dejan más expuesto el introito vaginal, la entrada de la vagina, dejándola desprotegida, lo que tiene como consecuencia una tendencia de la misma a sequedad e infecciones.

 

Cómo se hace

 

Para la corrección de labios menores existen diferentes técnicas quirúrgicas de diferentes grados de dificultad para diferentes casos con diferentes objetivos. Unas con nombre propio con la técnica de Alter o de Muñoz y otras sin nombre relevante pero de protocolo claro.

 

Existen tablas de clasificación anatómica de los labios según tamaño en diferentes ejes, afectaciones totales o parciales, de los labios, y  que tienen en cuenta aspectos añadidos como el color, grosor, y la simetría.

 

En muchos casos la labioplastia debe de ir acompañada de otras cirugías más complejas como una corrección del capuchón del clítoris, una vaginoplastia y/o perineoplastia a fin de corregir otras posibles alteraciones que presente la paciente, cuya omisión puede tener unos resultados pobres cuando no nefastos para la misma.

 

Hay que saber reconocer, ya no solo la afectación de los labios, sino las variantes anatómicas de los pliegues paralelos ascendentes hacia el capuchón.

 

Hay que tener en cuenta la edad y situación hormonal de la paciente, pues la diferente evolución postperatoria nos puede hacer variar también la cirugía.

 

Debemos ajustar por tanto la técnica quirúrgica a la situación anatómica existente, pero, sobre todo, a la forma anatómica deseada por la paciente.

 

En el caso de los labios mayores, también existen diversas técnicas para la reducción quirúrgica de los mismos. Será aquí muy importante respetar los límites entre epitelios y la forma de los pliegues, siendo muy fácil si no se tiene cuidado dejar una vulva plana o desdibujada, y una vagina abierta y desprotegida, con muchas complicaciones posteriores tanto estéticas como funcionales.

 

Para aumento de labios mayores suelen elegirse como ya hemos dicho técnicas no quirúrgicas como son los implantes de relleno, tanto transitorios como es el ácido hialurónico   enlace al artículo del áccido hialurónico  como de mayor permanencia como es el caso de injerto graso.

 

Por ello es fundamental planear la cirugía con la mujer, explicarle las diferentes alternativas quirúrgicas que existen para lograr lo que ella busca, ofrecerle la posibilidad de conservación de bordes o no, los posibles cambios de coloración y sensibilidad con unas técnicas u otras, y mostrarle de una forma u otra el aspecto aproximado que va a tener tras la cirugía.

 

Cúanto dura

 

La cirugía específica de labioplastia puede durar, dependiendo de si se trata exclusivamente de una labioplastia de reducción de labios menores o si hay que ampliar a cirugía del capuchón o vaginoplastia y/o perineoplastia puede durar entre una y dos horas.

 

Entre otras consideraciones este tiempo quirúrgico nos da una idea de lo en serio que debe ser considerada.

 

Los implantes de relleno, si son de ácido hialurónico, duran unos 30 ó 40 minutos sin tener en cuenta el tiempo previo de anestesia. En el caso de injertos de grasa la duración, dado que hay una liposucción previa, serán de al menos una hora y hora y media.

 

Quién debe hacerlo

 

Cuando una materia puede ser abordada por diferentes profesionales siempre existe un conflicto de intereses.

 

La labioplastia, ¿la deben realizar los ginecólogos pues la vulva es su campo?, ¿los cirujanos plásticos o estéticos pues se dedican a la cirugía de la belleza?

 

La respuesta es mucho más fácil.

 

El campo en el que se da una labioplastia es tan específico que debe ser abordado en primer lugar por alguien que tenga formación en el mismo. Los ginecólogos, por mucho que este sea nuestro campo, requerimos formación específica  en correcciones quirúrgicas estéticas de la zona. E igual sucede a los cirujanos plásticos y estéticos,  por mucho que su campo sea la estética. La formación en esta materia es impartida por especialistas, en el caso que tengo más cercano por el máster de Ginecoestética de Barcelona en el que me he formado yo, por ginecólogos especialistas en cirugía oncológica de la vulva, es decir, en correcciones de la vulva tras grande extirpaciones de tejido en casos de cáncer.

 

Y la materia es tan delicada que, y esto es lo más importante, debe ser realizada por alguien con la sensibilidad suficiente para ser capaz de entender el problema que esto puede suponer para una mujer, con la amabilidad y paciencia necesaria para planificar la cirugía más adecuada a la paciente, con el respeto adecuado por este tipo de cirugía.

 

Ante todo, prudencia

 

Prudencia por parte del cirujano. Los labios son de un tejido laxo que hace que su forma y tamaño varíe según la fuerza o delicadeza con la que se traccionen, por lo que es muy importante el marcaje previo a la cirugía en la posición correcta. Esto hace que la tendencia sea a cortar más de lo que teníamos planeado, por lo que antes de cortar habrá que hacer gala de una especial prudencia.

 

Y prudencia por parte de la paciente. Prudencia en los deseos pues, siempre se puede cortar un poco más  pero, una vez hecha la extirpación ya no hay solución posible. Y, sobre todo, prudencia en la elección del profesional, pues la tendencia de moda hace que muchos médicos que carecen de conocimientos, escrúpulos y formación en la materia se lancen a hacer cirugías con resultados nefastos que en muchos casos son irreversibles. Existen muchos más casos de los deseables de verdaderas amputaciones de labios tanto menores como mayores, de ausencias de corrección de pliegues ascendentes al capuchón clitorial que tras la cirugía parece en proporción demasiado grande, vaginas expuestas, o suturas mal hechas con resultados no solo antiestiestéticos sino dolorosos.

 

Y ética, mucha ética

 

No podemos negar que la labioplastia está de moda.

 

Quizá esta situación sea consecuencia de la falta de ética de medios y profesionales que han generado innecesariamente la demanda en mujeres que estaban satisfechas con su cuerpo.

 

Pero en contraposición están muchas otras mujeres que no están y nunca han estado de acuerdo con esta zona de su anatomía, y que corren el riesgo de ser judgadas por desear un cambio.

 

En mi opinión, y en la de muchos otros médicos que ejercemos nuestra profesión desde la ética, ninguna cirugía debería ser tendencia, y como profesionales de la medicina debemos respetar la opinión que la mujer tiene sobre su propio cuerpo, tanto si está conforme sea cual sea su aspecto como si desea modificarlo.

 

Saber más sobre Ginecoestética

 

Dra. Montserrat Albarrán Gómez

 

Médico especialista en Ginecología
y Obstetricia y Ginecología Estética,
Funciona y Regenerativa

 

Nº. Col. 30/28/49454



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