¿Por qué engordamos?

Si bien esta no es una pregunta con respuesta  fácil, podría decirse que damos a nuestro cuerpo más energía de la que gasta. Habría que comenzar hablando de esa entelequia que es el metabolismo basal.

El metabolismo basal, el nivel mínimo de energía que gasta nuestro cuerpo en estar vivo varía entre los individuos en función de variables como la edad, sexo, peso o composición del cuerpo, y por supuesto de la existencia o no de enfermedad. Independientemente de nuestro nivel de actividad, necesitamos un nivel mínimo de energía para llevar a cabo las funciones diarias de nuestro cuerpo.

Algo que suele sorprender á primera vez que se escucha es que entre el 60 y el 70 % de la energía diaria se utiliza para el metabolismo basal. Por tanto sólo entre el 40 ó 30 % restante es energía que se emplea en actividades diarias como un desplazamiento, tareas domésticas o el ejercicio. Esto significa que el metabolismo basal conforma la mayoría de nuestro consumo de energía diario.

Si nuestra dosis de alimentos diaria supera la cantidad de energía necesaria para la realización de estas actividades, la energía adicional se almacenará en forma de grasa.

No seguir una dieta equilibrada y reducir la dosis de alimentos para perder peso sólo llevan a una pérdida de músculo y hueso y no a la reducción de los niveles de grasa. Incluso si se pierde peso, el metabolismo basal disminuye, haciendo que el cuerpo sea más propenso a aumentar su nivel de grasa.

Por el contrario, el ejercicio físico produce un aumento del porcentaje de músculo esquelético de nuestro cuerpo, el que nos permite movernos, y con ello de nuestro metabolismo basal.

Incluso cuando no se utilizan para la movilidad del cuerpo, los músculos queman energía y la convierten en calor para nuestro cuerpo, lo que forma parte del metabolismo basal.

Es por ello que el ejercicio ayuda a adelgazar o a no engordar, no sólo por el gasto calórico que supone el hecho de hacerlo sino porque aumenta nuestro metabolismo basal, ayudándonos a gastar más energía aun cuando no estemos en movimiento.

Por desgracia, el metabolismo basal disminuye a medida que envejecemos.

Los niveles de metabolismo basal aumentan durante la adolescencia, momento en que el que, aun comiendo bastante, es difícil engordar, pero a partir de entonces van disminuyendo de forma gradual. A medida que avanzamos en edad se reduce nuestra masa muscular, lo que constituye uno de los motivos más importantes por los que disminuye nuestro metabolismo basal.

Y a medida que disminuye la cantidad de músculo, también se va reduciendo la cantidad de energía consumida. Si seguimos ingiriendo la misma cantidad de alimentos que cuando éramos jóvenes, acumularemos grasa, sobre todo visceral, aumentará nuestro perímetro abdominal y el con ello el riesgo de enfermedades metabólicas como la hiperlipidemia o la diabetes.

Para evitar esto, es importante saber cuál es nuestro metabolismo basal y, sobre todo, mantener la masa y el tono muscular a través de ejercicio.

La conclusión es fácil: debemos ofrecer a nuestro cuerpo una entrada de energía proporcionada a la salida, una ingesta de alimentos balanceada con nuestro metabolismo tan ligado a nuestra actividad física, lo que se resume en un estilo de vida saludable.

Dra. Montserrat Albarrán
Nº. Col. 30/28/49454



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