NUTRICIÓN PARA EL DEPORTE

Dinos qué deporte practicas y te pondremos la dieta que más se adapte a ti y te ayude a mejorar tu rendimiento.

No todos los deportes son iguales. Algunos como el ciclismo la natación o el “running”, requieren gran velocidad, y se desarrollan en unas condiciones de esfuerzo límite que hace que requieran un tratamiento nutricional excepcional. Ocurre de forma similar con el baile, o determinados tipos de gimnasia como la gimnasia rítmica o la natación sincronizada, en los que, aparte del tremendo esfuerzo físico, se requiere una tremenda elasticidad, especialmente si se hace de forma profesional.

 

Otros, sin embargo, requieren sobre todo resistencia, como las carreras de fondo o la natación en espacios abiertos de grandes distancias y en aguas frías que exigen incluso una preparación previa de meses acondicionando el cuerpo.  Para todo ello existe la alimentación adecuada con el asesoramiento preciso.

Y si eres profesor, entrenador, “coucher” o similares, te enseñamos para que luego tú sepas orientar a tus alumnos.

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DIETAS DETOXIFICANTE DRENANTE

Para después de excesos de comidas y/o bebida, fiestas, tratamientos médicos o demás situaciones en las que el abuso de algo haya causado en nosotros efectos indeseables. Existen dietas y suplementos depurativos para filtros tan importantes en nuestro organismo como el riñón o el hígado.

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DIETAS MACROBIÓTICAS

La macrobiótica es más una filosofía y una forma de entender nuestro cuerpo que conlleva una forma de alimentarse.

Proveniente de Japón y teniendo como principio fundamental el equilibrio entre el Yin y el Yang, la alimentación macrobiótica se basa sobre todo en el consumo de alimentos completos, lo menos procesados posible, y en técnicas de cocinado con los que sufran la mínima alteración de sus cualidades nutricionales. Existen versiones restrictivas de la dieta macrobiótica que, llevadas al extremo pueden llegar a tener deficiencias nutricionales importantes. Por ello, cuando estés interesado y consideremos que pueda ser beneficiosa para ti, te orientaremos en este tipo de dietas siempre dentro del marco de la salud y de la evidencia científica.

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DIETAS HIPOCALÓRICAS

Un clásico.

Quizá una de las menos divertidas y con la que,  aunque no en todos los casos, se puede pasar algo de hambre, pero demandada por algunos y que, sin duda alguna, adelgaza. Ahora bien, no debe ser mantenida mucho tiempo por dos motivos.

 

Primero, para no conseguir una ralentización de nuestro metabolismo. Como explicamos en el apartado de las dietas basadas en el índice glucémico, hay estudios que demuestran que una dieta hipocalórica no es sostenible en el tiempo, ya que nuestro metabolismo se adapta al ayuno al que le estamos sometiendo y cada vez necesita menos calorías para realizar las actividades diarias. Esa es la causa por la que, cuando comenzamos a comer con normalidad, si no aumentamos al mismo tiempo nuestro gasto calórico con un incremento de la actividad física, recuperamos el peso perdido e incluso algunos kilos de más.

Y segundo, y peor si cabe, a diferencia de lo que ocurre con el cuerpo, nuestra mente no se adapta en absoluto, y esa restricción constante de alimentos que nos gustan y deseamos nos crea una mayor ansiedad por los mismos que produce a veces el efecto contrario al buscado y acabamos de nuevo dándonos un “atracón”, con el posterior remordimiento y castigo con más restricciones, y vuelta a empezar, con efectos psicológicos que en muchas ocasiones son devastadores.

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DIETAS CRONOBIOLÓGICAS

Porque no todos llevamos el mismo horario, cualquier tipo de dieta puede y debe adaptarse a nuestra agenda. Así, comiendo exactamente lo mismo pero adaptándolo bien a nuestra actividad según el momento del día que sea, conseguiremos, no sólo encontrarnos mejor, más despiertos o más lúcidos y animados, sino incluso adelgazar.

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DIETAS DE ADELGAZAMIENTO

Las dietas para adelgazar, sin duda unas de las más demandadas. Hechas en su mayoría con fines estéticos, son perfectas para algo tan importante como hacernos sentir bien con nosotros mismos, pues de todos es sabido que una imagen corporal acorde a nuestros deseos es un buen punto de partida para la felicidad.Pero conviene no olvidar que también se adelgaza por motivos de salud.

Estar en normopeso:

  • Previene o mejora de forma muy importante nuestra colección de grasas en sangre, disminuyendo de manera notable el riesgo de enfermedad cardiovascular, tromboembólica o incluso cáncer.
  • Disminuye la carga que soportan nuestras articulaciones, ayudando tanto a retrasar el proceso natural de desgaste de las mismas así como de cualquier patología que pudiera existir, aliviando como mínimo el dolor osteoarticular.
  • Desciende los niveles de azúcar en sangre y nivela la tensión arterial, pudiendo en muchos casos servir como único tratamiento en determinados tipos de diabetes y estados hipertensivos sin tener que recurrir a medicación.

Como sabemos que cuesta, pues todos, en algún momento, pasamos por hacer dieta, hacemos todo lo posible por ponértelo más fácil:

  • Te personalizamos las dietas adaptándolas lo más posible a tus gustos y preferencias.
  • Te enseñamos a usar herramientas que ayudan a facilitar las cosas como son los “intercambios“, una nueva unidad de medida para los alimentos, mucho más visual e infinitamente más cómoda.
  • Disponemos de apoyo psicológico para todo el que lo necesite, tanto para simples momentos de flaqueza como para trastornos de la alimentación.

Y si cuando llegues al peso deseado te queda alguna zona de grasa acumulada, celulitis o quieres reafirmar tu piel, disponemos  de una gran variedad de tratamientos medico estéticos que te ayudarán a conseguir la figura que deseas tener.

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DIETAS BASADAS EN EL ÍNDICE GLUCÉMICO

En muchas ocasiones no ganamos peso porque comamos demasiado sino porque consumimos los alimentos equivocados. Mediante éstas dietas se pretende conseguir el peso deseado a la misma vez que aprendemos a comer. Para que se entienda un poco, en índice glucémico es la cantidad de glucosa que pasa a la sangre después de haber ingerido un alimento con carbohidratos. La glucosa en sangre hace que el páncreas produzca insulina, ésta capta la glucosa y la introduce en las células donde se metaboliza para obtener energía.

 

Al consumir alimentos con alto nivel glucémico nuestro páncreas producirá una gran cantidad de insulina que captará toda la glucosa que dará lugar a un estado de hipoglucemia (lo que nos produce la sensación de hambre, el deseo de consumir azúcar…). La repetición frecuente de esta conducta puede derivar en un mal funcionamiento del páncreas, de tal forma éste segrega con carácter habitual más insulina de la que necesitamos, entrando en el círculo vicioso de, mayor cantidad de glucosa acumulada en la células que el cuerpo almacena en forma de grasa, con la consecuente ganancia de peso. No son dietas hipocalóricas , es decir, no se basan en la restricción de calorías, así pues, no habrá que ir contando  las calorías que ingerimos ni las cantidades de alimento.

 

Están basadas en estudios que demuestran que una dieta hipocalórica no es sostenible en el tiempo, ya que nuestro metabolismo se adapta al ayuno al que le estamos sometiendo y cada vez necesita menos calorías para realizar las actividades diarias. Ésta es la causa por la que cuando comenzamos a comer con “nuestra” normalidad recuperamos el peso perdido e incluso algunos kilos de más. Las dietas basadas en índice glucémico se componen de dos fases: la pérdida rápida de peso y la fase de control. En la primera fase elegiremos alimentos con un I.G. inferior a 35, de ésta manera nos aseguraremos la pérdida de peso (pan integral, cereales integrales, queso, yogur, lentejas, alubias, guisantes, berenjenas, calabacín, manzana, naranja, pera…). Distribuiremos éstos alimentos según las necesidades de nuestro organismo a lo largo del día (crono-nutrición), aprenderemos a alimentarnos con una dieta variada e incluso nos permitiremos caprichos. En la fase de control, cuando hayamos conseguido nuestro peso deseado, iremos introduciendo alimentos con un I.G. de hasta 50 de manera que consigamos mantener el peso en el tiempo y no se produzca el odiado efecto “yo-yo”. Terminado el proceso, nos basaremos  en la glucemia media de las comidas (la suma del I.G. de las comidas) de ésta manera  el páncreas segregará la insulina correcta para cada glucemia.

 

Estaremos bien alimentados y sanos, previniendo diabetes, colesterol y enfermedades cardiovasculares, y mantendremos el peso que hayamos perdido.

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DIETA DE APORTE PROTÉICO

Dietas especiales para casos especiales.

Dietas diseñadas para perder peso de forma más rápida sin perder masa muscular ni firmeza en la piel. Divertidas, hechas con alimentos diferentes a los que estamos habituados a comprar en los supermercados. Son dietas en las que se respeta la cantidad de proteínas adecuadas a una dieta normal pero se reduce la de grasas e hidratos de carbono. No son hiperproteicas. Se produce un tolerable grado de cetosis que debe contrarrestarse con ciertos suplementos nutricionales. Todo ello hace que sean dietas que deban ser muy controladas y limitadas como mucho a unos meses, tras lo cual te propondremos los hábitos de alimentación y ejercicio sanos de los que hablábamos para un estilo de vida saludable.

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DIETA PARA SITUACIONES FISIOLÓGICAS

Hay momentos de nuestra vida en los que los aportes nutricionales que requiere nuestro cuerpo son un poco diferentes a los habituales en un individuo adulto sano y normal. Así son por ejemplo, el embarazo, momento en el que el cuerpo femenino se transforma y ha de abastecer y formar a otro, o la lactancia en el que igualmente está sometido a un trabajo extra. Igual ocurre en la menopausia, cuando los cambios hormonales condicionan todo el metabolismo de la mujer.

O los momento extremos de la vida, como la niñez , cuando nuestro cuerpo está en constante transformación y multiplicación, o la vejez, momento en que nuestros órganos comienzan a funcionar de otra manera. En todas estas situaciones nuestra alimentación debe estar adaptada a esas necesidades específicas.

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DIETA PARA SITUACIONES PATOLÓGICAS

Nutrición como medicina preventiva, sí, y también como ayuda imprescindible en muchas patologías. Hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hipertensión, enfermedad cardiovascular y otras alteraciones circulatorias, así como la diabetes o el exceso de ácido úrico con su consecuencia más inmediata, la gota, entre otras muchas, tendrán una enorme mejoría con la dieta como coadyuvante de los tratamientos médicos.

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