Sexualidad en verano

Existen diversos factores que pueden influir en nuestro deseo sexual, si nos referimos a los biológicos, es cierto que en verano existe un incremento de las horas de luz…

esa exposición se va a traducir en un aumento, a nivel de la glándula pineal, situada en nuestro cerebro, de los niveles de serotonina, lo cual provocará que nuestro niveles de bienestar aumenten.

Este neurotransmisor es el responsable de las fluctuaciones en nuestro humor, estrés y ansiedad, y como no, de nuestra libido. Otro factor que suele influir a algunas personas, es un incremento en la sudoración, y con ello la liberación de feromonas, cierto es que, lo que para unos resulta atractivo y atrayente, para otros puede resultar repelente.

Dentro de los factores socioambientales que pueden influir en nuestra libido, se encontraría, muy de la mano del anterior, el incremento de nuestra vida social, al haber más horas de luz, parece que incita más a salir a la calle, el salir, incita a un aumento de los contactos sociales y con ello de las ocasiones para conocer gente. El factor visual cobra mucha importancia, al llevar menos ropa, dejamos al descubierto nuestro cuerpo, las prendas suelen ser más ligeras y sensuales, y por norma general el bronceado suele favorecernos a todos.


¿Por qué se producen más rupturas durante la época estival?

Depende mucho de la relación de pareja. Si una pareja presenta una buena convivencia y comparten aficciones, hay comunicación y respeto por el espacio del otro, no tiene que haber más conflictos que en invierno.

Sí que es verdad, que si nos tomamos el verano como el periodo vacacional, tenemos más tiempo libre y con ellos pasamos más horas con nuestra pareja, es posible que al aumentar ese tiempo también aumenten las ocasiones de conflicto. Si a eso le sumamos que nuestras vacaciones son en la casa de la playa con nuestros suegros, cuñados, sobrinos y abuelos, evidentemente, a más personas, el conflicto y las discrepancias aumentan de forma exponencial. Parece que la paciencia o tolerancia que se tiene con la pareja es más difícil de sostener con la familia.

 

Algunos consejos para afrontar esta época:

 

1-.Ver el verano como una oportunidad de compartir y disfrutar, de viajar…pero, sobre todo, de respetar. Evidentemente en pareja se disfruta mucho, siempre y cuando la relación sea positiva, pero también es muy importante crear ese espacio individual en el otro. A parte de pareja somos personas individuales, con gustos, aficiones y amistades propias, el estar en pareja no tiene por qué suponer una renuncia a todo ello, siempre se puede encontrar un punto de equilibrio y de negociación.

2-.Pasar tiempo en familia es inevitable, y más si compartimos residencia en vacaciones, pero familia no es pareja, hay que insistir en crear ese espacio de dos, va a contribuir a que el vínculo entre ambos sea más fuerte y sólido. La clave está en fomentar la diversión, la seducción y la libertad, e inevitablemente se desarrollarán lo que yo llamo los tres pilares básicos de una relación: La intimidad, la pasión y el compromiso.

3-. El deseo sexual es la antítesis al estrés y los conflictos, entendido eso, sería lógico pensar que el salir, compartir actividades que sean placenteras para los dos, crear un espacio de intimidad y no perder ese grado de seducción con nuestra pareja. El que estemos juntos no significa que lo tengamos todo hecho, hay que cuidarse y cuidar la imagen que ofrecemos al otro.

Sandra Sánchez Villegas

Nº. Col. MU 02459

Servicio de psicología.

ARTEMÉDICA



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