Vaginismo, no todo es lo que parece

El vaginismo es una disfunción sexual femenina en la que se produce un espasmo involuntario y doloroso de la musculatura vaginal cuando se intenta una penetración haciéndola imposible.

 

Afecta por tanto exclusivamente a la penetración vaginal, por lo que la mujer que la padece puede tener una respuesta sexual normal tanto en deseo como en capacidad de orgasmo siempre y cuando no se intente la penetración. A pesar de esto, al estar el vaginismo causado fundamentalmente por motivos psicológicos, la mayor parte de las veces la respuesta sexual está condicionada negativamente.

 

Causas

 

Casi siempre tiene un origen psicológico.

 

Puede darse en respuesta a miedos como el miedo al dolor, al embarazo o a enfermedades de transmisión sexual; o puede ser una respuesta inconsciente a una educación restrictiva, ideas religiosas o episodios traumáticos como experiencias dolorosas o incluso abusos sexuales.

 

Pero no todo es vaginismo

 

El vaginismo es una de esas patologías que, como el varicocele o el síndrome de ovarios poliquísticos, está sobrediagnosticada.

 

Existen muchos motivos que puede hacer del coito algo doloroso, la mayoría de ellos físicos y fáciles de diagnosticar con una sencilla historia clínica y una exploración ginecológica. Los que más fácilmente podrían ser confundidos con vaginismo son aquellos en los que existe algún defecto en la forma del himen, generalmente malformaciones congénitas no diagnosticadas hasta que llega el momento de las primeras relaciones sexuales.

 

Por desgracia muchos profesionales por falta de paciencia o, lo que es peor, por falta de criterio, diagnostican vaginismo a una mujer sin darse cuenta de que otorgan un estigma del que luego es muy difícil desprenderse.

 

La falta de paciencia o sensibilidad lleva a muchos médicos, generalmente ginecólogos, a pensar en un vaginismo en cuanto la mujer se resiste un poco o se queja de dolor durante una exploración que probablemente se le esté haciendo demasiado rápido.

 

La falta de criterio hace que se pueda confundir vaginismo con otras afecciones físicas que justifican plenamente un dolor que imposibilita la penetración y cuyo tratamiento es completamente diferente.

 

Este es el caso de, por ejemplo, el himen en tabla, situación en la que, como indica el nombre, el himen es de una consistencia muy dura; o un himen casi imperforado. En ambos casos la rotura del mismo en transcurso de un coito normal es prácticamente imposible y su intento muy doloroso. Por suerte, los casos más graves de himen totalmente imperforado se diagnostican antes, en la menarquia, la primera regla, pues al obstaculizar la salida de la sangre menstrual por su orificio natural, el dolor da la voz de alarma que hace que al final el diagnóstico por parte del ginecólogo sea sencillo y la solución inmediata.

 

En la misma línea están los tabiques himeneales y vaginales, de los que existen formas leves que nunca llegan a dar problemas y que por lo tanto no requieren tratamiento, pero que en algunos casos dan  lugar a coitos dolorosos.

 

En todos estos casos el tratamiento es quirúrgico, sencillas cirugías, algunas que incluso apenas requieren anestesia local, que ponen fin al problema de forma inmediata.

 

Tampoco es vaginismo la dispareunia, término que se refiere al dolor durante el coito y que puede responder a múltiples causas pero donde, a fin de cuentas la penetración vaginal sí es posible. El tratamiento variará según la causa, ya sea atrofia vaginal, varices pélvicas etc.

 

Y tampoco debemos confundir vaginismo con vulvodinia, una entidad muy poco conocida y de tratamiento complejo en la que, en un punto concreto de la vulva, que no siempre es el introito, el más leve estímulo provoca un dolor insoportable que, por lógica, hace que se deba prescindir de tener relaciones sexuales pero que no implica dificultad para la penetración vaginal.

 

Tipos

 

Vaginismo primario: es el que se descubre desde la primera vez que se intenta una penetración, no habiendo sido nunca capaz de lograrla.

 

Vaginismo secundario: es aquel en el que antes de producirse, la mujer ha tenido penetración vaginal sin problema, generalmente incluso relaciones sexuales plenamente satisfactorias. Es posible que en estos casos sea más fácil identificar el motivo desencadenante, ya sea físico como un parto muy doloroso, infecciones vaginales mal resueltas o cirugías dolorosas, o psicológico. El pronóstico y la respuesta al tratamiento en estos casos suele ser mejor.

 

Soluciones

 

Muchas mujeres que padecen vaginismo deciden no consultar.

 

Y es un  gran error pues el índice de curación con el tratamiento adecuado está entre el 90 y el 100%.

 

La alternativa es descartar las relaciones sexuales o prescindir del coito durante las mismas. Las consecuencias a la larga son nefastas. Las mujeres que toman esta decisión no inician relaciones de pareja o llevan a las existentes a un inevitable fracaso, limitando con ello el enriquecimiento de su esfera emocional y las consecuencias positivas que de ello se derivan.

 

Tratamientos

 

Pese a que el vaginismo es de origen casi siempre psicológico,  y por tanto el enfoque también debe ser fundamentalmente psicológico, existen tratamientos que abordan cuestiones físicas y que ayudan enormemente  a acelerar el proceso de curación y a aumentar el porcentaje de éxitos.

 

Entre los tratamientos físicos, el más eficaz en estos momentos es la infiltración de toxina botulínica en los músculos afectados.

 

La toxina botulínica produce una denervación transitoria de los músculos donde se infiltra, haciendo que su contracción sea más suave o incluso nula dependiendo de lo que se quiera conseguir.

 

En el caso del vaginismo consigue romper el círculo vicioso del dolor posibilitando la penetración mientras la terapia psicológica se va instaurando.

 

Aunque existe un tratamiento clásico que es el uso de dilatadores, si es que funciona es mucho más lento, y podría cuestionarse hasta cierto punto su indicación puesto que en realidad en el vaginismo no hay estenosis del canal vaginal sino una contracción muscular reactiva al intento de penetración, justo lo que se intenta hacer con los dilatadores, y los dilatadores en ningún caso producen relajación muscular.

 

A modo de consejo

 

El vaginismo es un problema tanto más fácil de solucionar cuanto antes se consulte.

 

Cuanto más tiempo pasa la mujer con esta disfunción mayor respuesta fóbica desarrolla, más probable es que se hayan podido desencadenar otras disfunciones sexuales secundarias, y peor puede ser tanto la predisposición como la respuesta al tratamiento.

Dra. Montserrat Albarrán Gómez

Nº. Col. 30/28/49454

Médico Especialista en Ginecología y Obstetricia
Experto en Ginecología Estética Funcional y Regenerativa
Máster en Medicina Estética y Antienvejecimiento



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