Viajes y embarazo

Por fortuna, la buena noticia es que, a pesar de lo que mucha gente cree, viajar es completamente compatible con la gestación. Ya sea en coche, tren, barco o avión, el embarazo no constituye ninguna contraindicación para viajar.

La mala es que hay algunas excepciones. Una amenaza de aborto o cualquier otra situación de sangrado, amenaza de parto pretérmino u otras patologías específicas del embarazo pueden indicar la necesidad de reposo y por tanto la prohibición de viajar

LA EMBARAZADA, UNA VIAJERA ESPECIAL

Estará un poco más cansada

Es posible que la embarazada viaje un poco más cansada de lo habitual. Esto es porque, añadida a la anemia fisiológica del embarazo, y a la anemia ferropénica (por falta de hierro) que acabará desarrollando a lo largo del mismo, se une la sensación de dificultad respiratoria o falta de aire que la embarazada suele tener ya desde fases precoces del embarazo, a pesar de que el volumen de oxígeno obtenido mediante el aumento del volumen de la ventilación pulmonar excede claramente la demanda de oxígeno impuesta por la gestación. A todo esto se suma el aumento de los niveles de progesterona en sangre que ocurre sobre todo durante el primer trimestre, que hace que la gestante tenga mucho sueño.

Sabido esto, sólo hay que adaptar un poco el viaje a ella, pero evidentemente no la impide viajar.

Tiene mayor tendencia a edemas y trombosis en piernas

La presión venosa en pelvis y miembros inferiores está aumentada por la compresión mecánica ejercida por el volumen uterino, lo que hace que la gestante tenga una mayor tendencia tanto desarrollar varices, así como a, dada su mayor permeabilidad capilar, mayor riesgo de edemas (hinchazón) en estas zonas.

En el embarazo también se modifican algunos de los factores que intervienen en la coagulación sanguínea, por lo que existe una hipercoagulabilidad, y una menor capacidad para destruir los trombos. A esto hay que añadir la disminución del tono de los vasos sanguíneos con una consecuente circulación más lenta, especialmente en miembros inferiores, que se traduce en un mayor riesgo de trombosis.

El ir sentada agrava todo esto pues añade una dificultad extra para el ya mencionado lento retorno venoso en los miembros inferiores.

Por ello durante los viajes la embarazada debe, durante el transporte en sí, mover las piernas con regularidad, caminar un poco, por el tren o avión si ese fuese el medio de transporte, o haciendo paradas si viaja en coche o autobús.

Pero tampoco esto la impide disfrutar de un viaje.

 

SITUACIONES ESPECIALES           

Sangrados durante el embarazo

Tanto la amenaza de aborto ( por definición el sangado vaginal que ocurre hasta la 22 semanas de gestación), como cualquier otro sangrado que pueda ocurrir en otro momento a lo largo de la misma, constituye un motivo suficiente para indicar la necesidad de reposo y, por tanto una contraindicación para viajar.

Embarazo ectópico

Un embarazo fuera del cuerpo uterino es una situación de suma gravedad que va a requerir, sea cual sea el tratamiento( tanto si es médico como si es quirúrgico),un reposo absoluto hasta su solución, pues sólo entonces habrá pasado el riesgo.

Amenaza de parto

En pocas situaciones las contracciones uterinas son patológicas, requieren reposo y contraindican un viaje. En el útero se producen contracciones desde el comienzo del embarazo, parte de la sintomatología dolorosa que indica que hay un embarazo son ya contracciones uterinas. A partir de más o menos la semana 38 de gestación, comienzan a aparecer unas contracciones más identificables por la embarazada , las ampliamente conocidas por las que están o han estado alguna vez en ese estado, contracciones de Braxton Hicks.

Cuando las contracciones tienen lugar con una frecuencia, duración e intensidad que son capaces de comenzar a modificar el cuello del útero, entonces se considera que hay un riesgo real de que, si la situación no cesa, se produzca el parto. En este estado, tanto si el embarazo es pretérmino ( antes de las 37 sem ) como si es a término, está totalmente prohibido viajar.

Otras situaciones

Pocas más son las patologías propias de la gestación que impiden salir de viaje, salvo casos concretos que siempre habría que evaluar de forma individualizada.

Existen sin embargo múltiples enfermedades tanto médicas como quirúrgicas cuya aparición de forma concomitante con el embarazo harían imposible un viaje, como serían por ejemplo una neumonía o una apendicitis. Pero en este tipo de casos la valoración se hará en base a cual sea la enfermedad y la gravedad de la misma, no al hecho de existir un embarazo.

CUESTIONES BUROCRÁTICAS

Cualquiera de las situaciones comentadas es de suficiente importancia como para que, si se presenta de forma imprevista, se pueda anular un viaje sin mayor problema. Las compañías de seguros lo tienen muy claro.

Las agencias de viajes, o las empresas de los medios de transporte podrían exigir la presentación de un informe en el que se especifique que no existe ninguna situación especial que contraindique el viaje. La mayoría de las compañías aéreas, lo vienen haciendo desde hace tiempo, tanto más a medida que la gestación está más avanzada y especialmente si el vuelo es de larga distancia; incluso por encima de unas determinadas semanas, variables para las diferentes compañías, no se permite volar aun sin existir ni la más mínima contracción. No es que volar revista ningún riesgo para el embarazo como ya hemos visto, es que no están dispuestos a todo lo que conllevaría un parto en pleno vuelo por remota que sea la posibilidad.

SEGÚN EL MEDIO DE TRANSPORTE

Todo lo mencionado en este artículo se refiere, se entiende, a viajar en medios de transporte habituales en el momento actual. No hacemos mención ni a coches de caballos, ni posibles vehículos futuristas ya que carecemos tanto de experiencia como de información fidedigna al respecto.

En el caso de motos o bicicletas, siendo perfectamente posible su uso por una embarazada, el principal problema es el mayor riesgo de accidentes comparados con otros transportes, accidentes que en raros casos revestirán mayor gravedad para una gestante que para cualquier otra persona, pero que como mínimo asustarán más, con lo que, en mi opinión, se debe valorar su uso siempre que compense.

Sobre la posibilidad de montar a caballo, en globo, o hacer ciertas peripecias con motos, entramos un poco en el campo del deporte y otras aficiones saliéndonos del tema del artículo que son los viajes, pero el mejor consejo podría ser extrapolar información sobre lo conocido y usar el sentido común en cada caso.

SEGÚN EL DESTINO

Algunos destinos, dada su situación higiénico sanitaria y/o climatológica, pueden no ser muy convenientes durante un embarazo. Las enfermedades que se puedan contraer en estos lugares en raros caso afectarían al feto o al curso del embarazo, pero el uso de medicación tanto para su prevención como para su tratamiento, además de las vacunas, es muy posible que esté contraindicada durante el embarazo, o , en el mejor de los casos y como sucede habitualmente, se carecerá de la información necesaria sobre cómo va a afectar al mismo por lo que se desaconsejará su uso.

Aunque siempre se deben tener en cuenta las condiciones sanitarias del destino, esto será especialmente importante si se decide viajar con la gestación muy avanzada dada la posibilidad de que el parto se presente de viaje.

Y CUANDO TE SURJA UN VIAJE…

Si te apetece y puedes , disfrútalo.

Dra Montserrat Albarrán Gómez

Nº.Col. 30/28/49454           



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