La ginecoestética es una especialidad de aparición reciente que nace para dar respuesta a una demanda social en auge. Como disciplina médica, tiene el objetivo mejorar la calidad de la vida sexual así como la estética de las zonas intimas femeninas. Porque la imagen corporal que tenemos de nosotros mismos condiciona nuestra confianza.

 

A caballo entre las dos especialidades, la practican tanto ginecólogos como médicos estéticos.

CIRUGÍA GINECOESTÉTICA

Es la cirugía de los labios genitales, probablemente la cirugía ginecoestética más demandada.

Corrige asimetrías, alteraciones de la forma o tamaño del los labios, con mayor frecuencia los labios menores.

Se pueden corregir cicatrices antiestéticas consecuencia de algún trauma ocurrido en la zona genital, el más frecuente es el proveniente del parto.

Con el paso del tiempo nuestros tejidos pierden firmeza. Los genitales no son una excepción. Si bien puede verse en la piel del pubis o en los labios mayores, donde es más frecuente, sobre todo si se han tenido hijos, es en vagina.

 

La pared anterior vaginal limita con la vejiga de la orina, y la posterior con el recto. Al prolapso de dichas zonas se les llama respectivamente cistocele y rectocele. Del fondo vaginal puede salirse el útero, prolapso uterino. La existencia de cualquiera de ellos suele conllevar molestias, sensación de peso, y a veces alteraciones funcionales urinarias o digestivas.

MEDICINA GINECOESTÉTICA

Durante la menopausia, la falta de estrógenos condiciona un adelgazamiento del epitelio vulvo vaginal así como de sus glándulas. Como consecuencia, la vagina disminuye su capacidad de lubricar, su elasticidad y su tensión. Esto se traduce en molestias genitales múltiples, alteraciones de la flora saprofita, menor capacidad de defensa frente a infecciones, y una menor resistencia a la fricción que deriva en relaciones sexuales dolorosas.

Al mismo tiempo, igual que ocurre en el resto de los tejidos del cuerpo, disminuye la capacidad de formar colágeno y el tono muscular, con lo que se debilita el tejido de sostén de todas las estructuras y puede aparecer, hiperlaxitud vaginal, prolapsos e incontinencia urinaria.

 

Lo que hasta aquí la mujer se veía obligada a asumir como una consecuencia inevitable del paso del tiempo, hoy ya no lo es. La mujer tiene derecho a una salud urogenital y, por qué no, a una vida sexual satisfactoria cuando tiene la mitad de su vida por delante. Hasta ahora existían, y siguen existiendo, unos recursos de probada eficacia, pero que por miedo o falta de constancia la mujer suele acabar abandonando.

Así son los tratamientos tópicos, también en continuo avance y cada vez mejores, pero que requieren de constancia, y son en su mayoría, eficaces en atrofias leves o moderadas, salvo los que contienen estrógenos, tratamiento hormonal eficaz también en atrofias graves, pero que la mujer rechaza por miedo a los posibles efectos promotores en mama o útero.

Pero lo revolucionario es el tratamiento con infiltraciones de ácido hialurónico, láser o rediofrecuencia.

 

La fisioterapia del suelo pélvico sigue siendo un tratamiento insustituible en este campo, pues trata el tejido muscular, base y sostén de toda la mucosa que tratamos con cualquiera de los otros tratamientos que existen para tal fin tano los tópicos como el ácido hialurónico, la radiofrecuencia o el láser.

Tratamientos con amplia experiencia en el mundo de la estética realizados en otras partes del cuerpo, ya se aplican en genitales externos femeninos. Es el caso del ácido hialurónico, cuyo uso en ginecología va más allá de los fines puramente estéticos, pues es capaz de promover la salud vaginal y vulvar mejorando la calidad de su epitelio. Reduce la atrofia, aumenta la capacidad de regeneración celular , devuelve la funcionalidad a las glándulas que se encargan de la lubricación y aumenta la elasticidad y tono vaginal. En la vulva, la infiltración de ácido hialurónico generalmente en labios mayores, aumenta el volumen que suele perderse con el paso del tiempo, protegiendo con ello el vestíbulo genital haciéndolo menos susceptible tanto a infecciones como al posible roce de la ropa, tan molesto para muchas mujeres.

 

Igualmente se utiliza el ácido hialurónico en la proyección del punto G para aumentar la capacidad sensitiva con el coito.

Para saber más sobre el Ácido Hialurónico haz click aquí

El punto G no es estrictamente un punto sino una zona situada en la cara anterior de la vagina a unos tres centímetros de su entrada, donde hay una gran concentración de terminaciones nerviosas sensitivas.

Si bien se calcula que sólo el 80% de las mujeres lo poseen, e incluso algunas de las que lo tienen no lo saben, parece que la proyección del punto G es capaz por sí sola de aumentar el placer durante el coito sea cual sea el caso.

Con la infiltración de ácido hialurónico en la zona del punto G, se empuja o se “proyecta”hacia el canal vaginal, aumentando con ello su superficie de fricción durante el coito y con ello el placer sexual.

Con fisioterapia del suelo pélvico se consigue aumentar el tono de toda la musculatura de los genitales externos, también en el varón. Es  muy eficaz y por tanto recomendable tanto para prevenir como para tratar incontinencias de esfuerzo así como grados leves de prolapso.

 

De momento no hay tratamiento que la sustituya, y complementa de manera eficaz tanto a los tópicos de siempre como a los revolucionarios actuales, pues la fisioterapia del suelo pélvico trata la musculatura, mientras que todos los demás tratan la mucosa.

Para todas aquellas que busquen con ello aumentar su atractivo sexual.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR